Sonrisasforever

Una invitación a la reflexión

Archivo mensual: mayo 2013

Lunes

27

mayo 2013

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Anónim@s

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

Running

Este artículo pretende ser un homenaje  a tant@s anónim@s que corren maratones…,  así como a tod@s aquell@s que hacen de correr una filosofía de vida.

Ya desde los inicios, cuando Filípides corrió tras una batalla desde  Maraton a Atenas para dar el mensaje de “NIKE” (victoria en griego) aquello que le costó la vida, que fue correr 40 Km sin parar, ha supuesto para algunos un modo de entender la vida.

Enfrentándose a sus propias barreras, a sus propios miedos, con sus propias metas, con sus sueños, sus ilusiones…

Eso sí, ahora el maratón son 42,195 Km ya que según cuenta una leyenda popular en los juegos Olimpicos de Londres, en 1908, la Casa Real Inglesa decidió trasladar la salida a la puerta del palacio porque llovía y los atletas, por si ya no era suficientemente heroico correr 40 Km, tuvieron que correr 2 Km más para que la reina no se mojara y 195 m más para que coincidiera el final de la competición con el palco presidencial.

Dicen que es dificil explicar qué se siente al correr una maratón, y como yo todavia no he corrido ninguna, os recuerdo lo que dijo un atleta de élite y recuerda Murakami en su libro “What I talk abouth when I talk about running”, “el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”.

Actualmente, miles de personas corren, quizás también llevan su mensaje: el de su victoria personal, el del esfuerzo, el del sacrificio, el de la constancia, el de la superación…

Tod@s ell@s contribuyen cada día a hacer del deporte un valor, del esfuerzo una cultura y por ello…

GRACIAS!

Porque anónim@s o no, tod@s conocemos a personas que corren y aprendemos.

 

Martes

21

mayo 2013

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Es tiempo de vivir

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

Noto que algo se mueve, es la orla del toldo de mi terraza, empujada a duras penas por un débil airecillo que no evita la sensación de bochorno. Pero por un momento, me ha conseguido distraer del sordo diálogo que mantenía con mi compañera: la soledad. En ese momento de distracción, he pensado que ese toldo ya está viejo, el tiempo lo ha gastado y pronto tendrá que ser sustituido por uno nuevo que realizará la misma función pero con aspecto más lozano. Ese toldo nuevo, en su lucha contra los elementos y en su derrota ante el tiempo, cumplirá otro ciclo al que seguirá otro y otro y…

 De vuelta con mi pertinaz compañía, la hago partícipe de mis pensamientos sobre el enemigo común: el tiempo. Pienso en el ciclo que me permitirá cumplir a mí e ignoro si podré cumplir todos los objetivos marcados. El toldo fue requerido para proteger del sol, ¿para qué fui requerido yo? Mientras reflexiono, observo los claroscuros que producen las nubes según su situación respecto al sol, quizá sea una señal… o no.

Me he dado cuenta que mi distracción, motivada por el movimiento del toldo, ya forma parte del pasado, y como tal, ya no existe; otra vez el tiempo me  ha vuelto a derrotar.

El tiempo que es pasado, presente y futuro, sólo nos da opción de presente. Sólo con la realidad de los hechos se puede vencer la virtualidad del tiempo. Me invade una duda: ¿existe realmente el tiempo?, o no es más que un componente de un todo unipersonal: la vida.

 Acompañado de nuevo por mi soledad, me quedo un buen rato absorto, dejando que pase el tiempo libremente, sin obstáculos, hasta que una furtiva mirada al reloj me percata que se ha hecho tarde. ¡Qué rápido pasa el tiempo, me tengo que apresurar a vivir!