Sonrisasforever

Una invitación a la reflexión

lunes

14

julio 2014

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Nada se mueve

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

Todavía no son las once de la mañana y parece que ya todo lo que tenía que ocurrir, ha ocurrido.

Ya ha venido mi terapeuta, ha esculpido en mi cuerpo su cotidiana obra de arte que me recuerda que todavía estoy vivo y con ganas de seguir estándolo. Me he vestido sin importarme qué ponerme. Estoy ante el ordenador y miro las noticias. Unos lanzan misiles, otros preparan una invasión terrestre, todo sigue como hace mucho tiempo: nada se mueve. Otros hablan de primarias que no dejan de ser secundarias: nada se mueve. Aquellas condolencias por quien nos dejó prematuramente, ya se han olvidado aunque el dolor permanezca: nada se mueve. La cortina que observo ante mis ojos y que me insinúa intimidad en mi despacho, permanece inmóvil: nada se mueve. La puerta de ese despacho se mantiene semiabierta, esperando que entre alguien inexistente o invitándome a salir: nada se mueve.

Tengo la tentación de salir a la terraza a ver pasar a la gente y a los coches, pero me da miedo. ¡Siempre son las mismas personas y los mismos coches!: Nada se mueve realmente.

Intento moverme pero me cuesta subir las escaleras que dan a la terraza. Finalmente, lo consigo, una vez más, y van… Enciendo una varilla de incienso perfumado desde más allá de donde soy capaz de llegar. Observo el baile sutil del humo oscilante que me relaja y casi me hipnotiza. A mi alrededor, nada se mueve. Pero en mi interior todo empieza a tener un sentido, el reloj no para de moverse, pero yo pienso que mi hija siente algo vital que se mueve, que mi nieta actual no parará de moverse cuando el reloj avance un poco más y se me acerque con esa sonrisa que, esa sí, me hipnotiza y me mueve.

No solo se mueven las piernas y los brazos, hay que moverse, hay que pensar, hay que innovar, hay que progresar, hay que crecer… aunque la cortina siga sin moverse y esa puerta semiabierta no me libre de mi soledad individual no siempre deseada.

Nada se mueve, pero querido lector, muévete tú y el mundo seguirá girando, quizá de otra manera y parecerá que algo, por fin, se mueve. Y podíamos empezar por sonreír un poco más. ¡Ostras, la cortina se mueve ligeramente y llaman a la puerta! ¡Algo se mueve!

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