Sonrisasforever

Una invitación a la reflexión

Lunes

3

noviembre 2014

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Respeto a la libertad personal

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

 

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Recientemente, en este inicio anacrónico de otoño en el que la caída de las hojas de los árboles no se corresponde con la caída de las temperaturas, mi amigo, “el amigo”, me dio una sorpresa… Cogió el volante del coche y me llevó por un camino que se adentraba en las entrañas de la cada vez más escasa naturaleza. Llegamos ante una casona toda ella y su entorno preñada de naturaleza y con un silencio sonoro en el que apenas se percibían las voces apaciguadas de unos niños entremezcladas con los cánticos de los pájaros que agradecían esa compañía en su hábitat natural.

Niños y niñas de 7,8,9, 10 años, jugaban libremente, aprendían libremente, ordenaban y limpiaban libremente, organizaban y opinaban libremente en una asamblea que yo llamaría: la asamblea de la libertad y el respeto. Nadie les obligaba a ser felices y sin embargo, lo eran.

Tuve una sensación rara, ningún niño o niña me parecían más guapos o grandes que otros, todos me parecían iguales. No había ricos y pobres, todos eran iguales en ese paraíso perdido de la madre Naturaleza.

Habían padres y otras personas mayores celadores anónimos de un orden establecido en base a unos principios y valores basados en el respeto y el amor incondicional. Esos celadores no prohibían nada, cruzaban sus miradas con los niños extendían los brazos o abrían las manos y esos niños comprendían libremente que existe un orden natural, solidario, no preestablecido por dogmas y basado en el sentido común.

Luego hablé con el hijo del amigo, no lo hacía desde hacía un tiempo. Es increíble como en tan corto espacio de tiempo había aprendido tanto. Había aprendido cosas que no te enseñan en los colegios oficiales ni en ninguna universidad, había aprendido a vivir, a respetar, a valorar, a amar, a comprender por qué cantan los pájaros, porque se sienten libres, vuelan en su entorno natural sin una jaula en la que la sociedad actual los expone como símbolo de su propia realidad decadente. Y el hijo del amigo, lo había aprendido y no dejaba de sonreír.

Sí, queridos amigos, otra forma de vivir es posible, otra forma de vivir es necesaria, porque necesitamos seguir sonriendo de una forma natural.

 

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