Sonrisasforever

Una invitación a la reflexión

lunes

19

marzo 2018

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Solidaridad inédita

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

Por fin, casi diez años después, he terminado de escribir ese libro que empecé con el amigo y he terminado con mi hija, coautora y motivadora especial de la obra.

Su publicación, una vez rechazada por la editorial que me instó a escribir ese libro cuando eran “pequeños” y que ahora que son “grandes” consideran que “más allá del valor intrínseco de la obra, consideran la rentabilidad de la misma”. Todo ello a sabiendas de nuestra renuncia a los derechos de autor a favor de una Asociación sin ánimo de lucro, GAEM, que centra sus esfuerzos en la búsqueda de una solución a la esclerosis múltiple. Si alguien que sigue este blog conoce alguna editorial que esté por cuestiones de rentabilidad social y no económica, que nos recomiende.

No obstante, este libro verá la luz más allá de su formato editorial o mecenazgo social o altruista. La solidaridad quizás no tenga un precio, pero tiene un gran valor para los que aún mantenemos unos valores en peligro de extinción.

Me dicen que está nevando, hace frío, mucho frío. Tanto frío como en las conciencias de aquellas personas que buscan rentabilizarlo todo, hasta los sentimientos de esperanza de aquellos condenados a cadena perpetua no revisable, en la cárcel rodante de una silla de ruedas o de unos brazos amigos de robustez meridiana. La mayoría no podemos ir solos, es curioso, pero podemos acompañar a todos.

Pero la sociedad actual es más proclive a la limosna caritativa que no disminuye el dolor de la discapacidad sobrevenida y enerva la sensación de dependencia.

Recuerdo, cuando estaba en activo, que el mejor cliente de la oficina bancaria en que trabajaba era un mendigo silencioso que solo pedía con su presencia y su hogar callejero. Tenía una fortuna en dinero efectivo fruto de la beneficencia social. Yo no soy partidario de las limosnas, prefiero la ayuda. Recientemente, un limosnero de 19 años me pidió dinero mientras unas bambas destrozadas no escondían la sangre que escupían sus pies. Le compré unas bambas nuevas, pero no le he vuelto a encontrar. He comprobado que era tan pobre que solo quería dinero, como el adinerado mendigo silencioso.

Sonreír es barato, no dejad de hacerlo, aceptad este consejo de lance.

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2 Comentarios

  1. Rafa
  2. Mont-Joel

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