Sonrisasforever

Una invitación a la reflexión

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Lunes

25

enero 2016

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Milagros invisibles…

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

Nadie hace milagros ni está capacitado para hacerlos, no obstante, éstos ocurren. El milagro de la vida, por ejemplo, que ocurre continuamente pero que no sabemos su origen.

Hace unos días, una situación en un principio crítica en la salud de una persona especialmente querida por mí, me impulsó a evadirme en soledad propiciando un soliloquio sonoro con un invisible y desconocido interlocutor:” ¡Cómo pones en mi vida un ángel para que me ayude y pretendes llevártelo prematuramente cuando más me estaba ayudando, y no solo a mí! ¡Cómo quieres que crea en ti si no puedo comprenderte!

Y ocurrió que un diagnóstico cruel, pasó a otro esperanzador y a otro todavía más acorde con lo que se corresponde a un canto a la vida y por la vida. Otra vez el milagro de la vida.

La confluencia de las energías de todos los que amamos a esa persona había hecho posible el milagro. El amor en estado puro, la fuerza más grande, la única que puede lograr cambiar la certeza de la muerte por el milagro de la vida.

Desde entonces me he vuelto creyente, esta noche volveré a hablar con el invisible, le daré las gracias. Estaremos solos una vez más. Y tanto tiempo buscándolo tan lejos y con formas tan dispares y resulta que es invisible y está tan cerca que creo que está dentro. Os aconsejo que lo busquéis ahí.

Pero también percibo que sonríe…

Lunes

26

octubre 2015

2

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Mamá

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

mamá

No es solo madre aquella mujer que engendra hijos sino aquella mujer que hace las funciones de madre. El otro día conocí a un joven que me comentó que era huérfano de padre y madre pero no hacía más que hablar con agradecimiento de esa madre que actualmente ejercía en él esas funciones. Pensé que no era, pues, huérfano.

Luego pensé que quien era huérfano era yo (no solo yo, claro) pues recientemente ha hecho un año que nos dejó mi madre (no solo mía, claro) Cuando escribo esto hubiese cumplido 90 años. Y como nuestro padre nos dejó hace casi 20 años, soy huérfano. De mi madre no me acuerdo en fechas señaladas, me acordé cuando mi mujer parió con dolor y alegría a nuestros dos hijos. Me acordé cada noche que mi mujer dejaba de dormir esperando la llegada al redil de sus hijos. Me acuerdo de mi madre cada día cuando mi mujer, una gran madre, al llegar a casa de trabajar, lo primero que me pregunta es si sé algo “de los niños” (niños de 35 y 34 años, los dos con niñas) Me preguntaron qué sentí cuando murió mi madre, contesté: dolor, mucho dolor, sentí que algo de mí se estaba muriendo… y me dolía mucho. No sabía qué parte de mí, si era el corazón, el hígado, los pulmones, pero me dolía mucho, creo que enfermé de orfandad materna que por mi edad se convertía en crónica. Ya nada ni nadie harán las funciones de mi madre, de la mama.

Ayer falleció la madre de un gran amigo mío. Hoy en el facebook todo eran recuerdos sentidos hacia quien sí ejerció de madre en cuerpo y alma. Y les dejo un mensaje, solo las madres tienen derecho a equivocarse. Al final siempre tendrán el perdón que se ganaron en nuestro principio.

Dedico este artículo a todos los seguidores de este blog que estén o se sientan huérfanos. Seguid sonriendo, me lo recuerda mi madre cada día en esa foto de mi despacho, poco tiempo antes del ocaso final de su vida. Tranquila mama, ya me encuentro mejor, no te preocupes, te quiero.

 

Lunes

29

junio 2015

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Te quiero

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

love-arena-en-la-playa

¡Cuánto cuesta decirlo cuando no es con ánimo posesivo!

Decirlo desde el afecto más profundo y no desde la búsqueda del deseo, resulta difícil por cuanto se hace complicado de entender por esta sociedad actual tan escasa de estímulos afectivos.

En mis primeros 43 años de vida, no recuerdo haberle dicho a nadie: “te quiero”. Al margen de mi mujer, mi hija y mi hijo, naturalmente. Fue justo en ese momento, tras el fallecimiento de mi padre, que caí en el detalle de no habérselo dicho nunca. Y tras perdonarle todos los que yo creí pecados generacionales, me sentí mal. Irse de este mundo sin que un hijo te hubiera dicho nunca, te quiero. Pese a que para él, esos hijos eran los mejores, sus mujeres las más bonitas y al mismo tiempo habíamos sido su razón de vida después de haber soportado una guerra fratricida y una post guerra que… eso sí fue una crisis y no lo de ahora.

Dije que no me pasaría más y desde entonces se lo dije muchísimas veces a mi madre, corriendo el riesgo que pensara que me había vuelto loco. La última vez que se lo dije fue, ya en su lecho de muerte, cuando en un instante de resurgir de su lucidez perdida, me susurró: “me estoy muriendo”. Me quedé por unos instantes aturdido y sorprendido. No podía hacer nada por su vida pero sí por su muerte. Sellé mis labios con los suyos y le dije: “te quiero”. Y ella siguió resistiéndose más allá de la consciencia humana. Con el tiempo he comprendido por qué lloré tanto con mi padre y nada con mi madre. Las deudas de la conciencia desatan las lágrimas.

Yo, además de mi mujer, que siempre se queja que solo se lo digo casi cada día, mis hijos con los cuales siempre acabo mis conversaciones con ellos con esa firma, también se lo digo bastantes veces a hermanos, cuñadas y sobrinos. A mis nietas he comenzado por decirles “te cuá” que es una traducción de la mayor.

A los amigos de verdad ya se lo digo cotidianamente, incluso todos los whatsapps los termino con esa frase.

Tengo un amigo muy especial que se lo digo menos de lo que me apetece porque en su introversión patológica piensa que es una “mariconada”. Espero que tras leer este artículo comprenda que es una cuestión de justicia afectiva.

En vacaciones nadie está para leer artículos y tanto mi hija como yo, os damos vacaciones hasta Septiembre. Poneros moren@s, gastad poco y sonreír mucho.

Hasta entonces, a todos los que este blog les sirve de algo y nos seguís: ¡os queremos!

Lunes

4

mayo 2015

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Endorfina

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

endorfinas

No es un medicamento químico aunque su nombre se deriva del francés, endo y morphine (morfina). Es una sustancia natural que se produce en el encéfalo y que bloquea la sensación de dolor y que provoca sensaciones emocionales placenteras.

¡Ostras! He pensado. ¿Cómo podría averiguar qué provoca la creación de endorfina? Podría apaciguar mis constantes dolores al mismo tiempo que mis sensaciones emocionales serían placenteras. He mirado en las etiquetas de este blog las palabras más usadas por mi hija y por mí. Como los dos escribimos como sentimos, eso me podría ayudar. La primera destacada: SONRISAS, lógico teniendo en cuenta el nombre de este blog y su propósito; la segunda: VIDA, normal, sonríes porque tienes ganas de vivir intensamente y motivos para ello; la tercera: AMOR, ahora entiendo lo del amor incondicional que es el verdadero amor. A veces no me encuentro muy bien, tengo a mi mujer a mi lado y nos cogemos la mano, sonreímos, apretamos fuerte pero delicadamente nuestras manos y me encuentro mejor y tengo sensaciones emocionales placenteras, la endorfina. Y cuando estoy con Emma, mi nieta mayor y me dice “te cuá” (te quiero) juego con ella con una vitalidad que no tengo y no percibo el dolor, y emocionalmente no os digo nada. Igual que cuando estoy con Roma, la nieta pequeña que como me siga produciendo endorfina cuando la beso no sé si podré contenerme y me la desayune. La cuarta casi empatada con el amor está: AMISTAD, quizá porque la amistad verdadera no deja de ser una forma más de amor incondicional. Si no por qué cuando estoy destrozado de dolor por mis excesos abuelísticos y viene mi terapeuta y amigo incondicional interpreta con sus manos y su corazón una sinfonía sublime que extrae toda la endorfina que subyace en el espacio infinito y la transmite a todos mis sentidos que la acogen con el suspiro feliz del agradecimiento.

Ya lo sabéis, si queréis fabricar endorfinas, sonreír, amar, compartir… o sea, vivir.

Lunes

16

marzo 2015

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La leyenda del hilo rojo…

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

hilo rojo

Esta semana, una historia que leí hace tiempo y me llevó a la reflexión…

 

Cuenta una leyenda oriental que las personas destinadas a conocerse tienen un hilo rojo atado en sus dedos. Este hilo nunca desaparece y permanece constantemente atado, a pesar del tiempo y la distancia. No importa lo que tardes en conocer a esa persona, ni importa el tiempo que pases sin verla, ni siquiera importa si vives en la otra punta del mundo: el hilo se estirará hasta el infinito pero nunca se romperá.

Este hilo lleva contigo desde tu nacimiento y te acompañará, tensado en mayor o menor medida, más o menos enredado, a lo largo de toda tu vida. Así es que, el Abuelo de la Luna, cada noche sale a conocer a los recién nacidos y a atarles un hilo rojo a su dedo, un hilo que decidirá su futuro, un hilo que guiará estas almas para que nunca se pierdan…

Un hilo rojo al que no podremos imponer nuestros caprichos ni nuestra ignorancia, un hilo rojo que no podremos romper ni deshilachar. Un hilo rojo directo al corazón, que conecta a los amores eternos, a los profundos, esos que simbolizan el antes y por los que no hay después. El amor de una madre, de un padre, de un hermano, de un niño, de un amigo, de un hombre o de una mujer… Un hilo rojo que simboliza el amor y el interés común…

 

HISTORIA

Una de las leyendas sobre este hilo rojo cuenta que un anciano que vive en la luna, sale cada noche y busca entre las almas aquellas que están predestinadas a unirse en la tierra, y cuando las encuentra las ata con un hilo rojo para que no se pierdan.

Pero la leyenda más popular y la que se recita en casi todos los hogares japoneses a los niños y jóvenes es esta:

–   Hace mucho tiempo, un emperador se entero de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa que tenia la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mando traer ante su presencia.

Cuando la bruja llegó, el emperador le ordeno que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que seria su esposa; la bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevo hasta un mercado en donde una pobre campesina con una bebe en los brazos ofrecía sus productos.

Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invito a ponerse de pie e hizo que el joven emperador se acercara y le dijo : “Aquí termina tu hilo” , pero al escuchar esto , el emperador enfureció creyendo que era una burla de la bruja , empujo a la campesina que aun llevaba a su pequeña bebe en los brazos y la hizo caer haciendo que la bebe se hiciera una gran herida en la frente , ordeno a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.

Muchos años después, llego el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda y el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entro al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente.

Al levantarle el velo vio por primera vez que este hermoso rostro …. …. …. …. tenía una cicatriz muy peculiar en la frente. “

Una cicatriz que él mismo había provocado al no ver al destino que había pasado frente a él y también nos muestra como los amores destinados son eso, no podemos escapar de la persona que nació para amarnos.

 

Fuentes: lamenteesmaravillosa.com

Lunes

9

marzo 2015

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El amor es una fuerza, no una debilidad

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

amorfuerza

En esta sociedad en la que el amor parece solo reservado en compañía del deseo, con lo cual deja de ser un amor incondicional, expresar ese sentimiento de forma casta y natural se interpreta como una debilidad. ¡Qué equivocados estamos!

Mi experiencia es la siguiente: con mi mujer, cuanto más castos nos vuelve la edad, más fuerza nos da nuestro amor que se convierte en totalmente incondicional; cuando mi hija o mi hijo me dicen: te quiero “campe”, me lo creo y pienso que son muy fuertes; cuando mi nieta Emma se sumerge entre mis brazos ansiosos de recibirla, busca la fuerza del amor que yo recibo; cuando mi nieta Roma agota el biberón que le doy como si fuera un elixir que me rejuvenece a mí y le alimenta a ella, ¡qué fuerte me siento! Cuando ese amigo que la vida nos puso delante porque nos teníamos que conocer, me dice: “te quiero”, yo le contesto lo mismo y siento una fuerza inusual; cuando mis sobrinos me miran a los ojos, me los creo y ellos me creen a mí; cuando mi terapeuta me sumerge en un mundo onírico en el que la ausencia de dolor es el mayor placer y escucha mi susurro emocional que proviene de lo más profundo de mi ser, él se limita a demostrármelo y creo que los dos nos sentimos más seguros de nosotros mismos, más fuertes en nuestra condición humana. Pero tengamos cuidado con la vanidad y ahí va la frase que nos avisa de su peligro:

El amor entre hombre y mujer, el amor hacia nuestros familiares y amigos, es a menudo posesivo, exclusivo, limitado, y contiene sentimientos egoístas. Se espera recibir al menos tanto como se da. Un amor semejante puede parecer profundo, pero se desvanece fácilmente si deja de responder a nuestras expectativas”.

¡Cómo no voy a sonreír! Os invito a todos vosotros, también os sentiréis más fuertes.