Sonrisasforever

Una invitación a la reflexión

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Lunes

16

junio 2014

3

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Tiempo para vivir

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

tiempo (1)

“La vida no es lo que nos ocurre sino lo que nosotros hacemos con lo que nos ocurre”. Esta frase siempre me ha gustado mucho, me ha ayudado en momentos difíciles y la he utilizado como consejo basado en mi propia experiencia.

Mucha gente piensa que vivir solo es “vivir bien”. Vivir es disfrutar, gozar, satisfacer, sufrir, recordar, doler… El uso que hagamos de todo ello es lo que marcará nuestra “calidad de vida”.

Solapadas en el tiempo, están ocurriendo cosas de signo muy dispar y todas ellas forman parte del vivir. Un hijo que se casa con la felicidad como testigo; una madre que se desvanece entre el recuerdo de lo que fue y la presencia que se agota; la compañía agotadoramente feliz de una nieta con la sonrisa como seña de identidad; el hijo de un amigo, visitador de este blog, quemado por la desgracia de forma prematura; un abrazo atenuado por el tiempo y la distancia que te niegas a perder y te propones recuperar; una familia que se reúne y compromete a seguir haciéndolo en torno a unos recuerdos; palabras que para casi todos no tienen sentido pero que para esa familia significan tanto: “Varas”, “ofe”, “el mejor de los 22”… y tantas otras; la presencia de unos, el estar cuando hay que estar de otros; los amigos que vienen; los amigos que se van… Y todo en el mismo espacio de tiempo.

Entonces, ¿el tiempo es bueno o malo? Mi respuesta está en la frase de inicio: depende de lo que hagamos con lo que nos ocurre en ese tiempo. Yo, no obstante, me he percatado que cuando pensaba que me venían a quitar el tiempo, me he limitado a sonreír y he comprobado que esa ladrona de tiempo se asusta y se aleja… temporalmente. Voy a seguir buscando razones para sonreír, solo necesito tiempo para vivir.

Lunes

20

enero 2014

4

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Referencias

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

 

Paisajes-de-Mar

 Cuando era joven y buscabas trabajo no existían los enchufes, como  ahora. Existían las referencias. Eran esas personas o entidades que por su  prestigio ganado daban la cara por ti y avalaban tu valía. Eran el sustituto  de la imposible experiencia que se reclama ahora. Porque, qué  experiencia se le puede pedir a un joven que busca trabajo.

Esas personas que daban referencias nuestras lo hacían conscientes que  eran un referente para nosotros, un ejemplo. Y que nosotros queríamos  seguir ese ejemplo que para ellos eran el aval o garantía de no  defraudarles.

Ya no hay referentes válidos. La sociedad actual se ha  mediocrizado  tanto que hemos perdido las referencias. Porque hemos de crecer, hemos  de mejorar, pero respecto a quién o a qué. Solo tenemos referentes hacia  lo posesivo material. Quiero ser tan rico como… Quiero ser tan guapo  como… Pero cuando buscas un referente en cuanto a principios y valores  y que sea alguien suficientemente cercano para seguirle incluso con la  mirada ¿dónde están? Solo parece que existan en el cine o la televisión,  pero esos no valen pues en esa película no estamos nosotros.

Yo sigo buscando esas referencias que de haberlas tenido antes me habrían hecho la vida algo más fácil. Pero en esa intensa búsqueda de lo escaso y por consiguiente diferente, estoy encontrando esas referencias que me ayudan a seguir siendo un referente  válido para quienes, conociéndome, les pueda avalar en su trayectoria vital.

Cuando encontréis esas referencias, a veces se tarda toda una vida, comprobaréis que esas personas diferentes y especiales tienen algo en común: siempre sonríen.