Sonrisasforever

Una invitación a la reflexión

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Lunes

23

noviembre 2015

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Pulsión vital

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

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Acabando otro fin de semana, me dejo llevar por el susurro implacable de mi conciencia, árbitro escrupuloso de mi pulsión vital, esa energía psíquica profunda que orienta el comportamiento hacia un fin y se descarga al conseguirlo.

Qué pena que tanta gente no escuche esa conciencia que existir, existe. Lo que hayan hecho otros, que haya ganado o perdido su equipo preferido, todo aquello que no depende de su acción, marcará el inicio de una nueva semana convertida en rutina cuando los actores son ellos mismos.

Después de escuchar ese sentir insonoro pero perceptible al sentido de la responsabilidad personal, he subido a ver a dos de mis nietas que iluminan nuestra casa este fin de semana. La mayor de ellas, de casi tres años, me ha pedido subirse a mis brazos antes de irse a dormir. Rodeado por sus bracitos y apoyada su cabeza en mi pecho ha conseguido que mi corazón latiera en silencio. El tiempo se ha detenido por unos instantes, he cerrado mis ojos casi sin querer, no era momento de ver, era momento de sentir. Luego ha marchado a dormir con su abuela no sin antes girar su cabecita y con una sonrisa penetrante me ha dicho: “te quiero, Campe”, que es como me llaman los que me conocen y quieren. He pensado que había perdido mi equipo pero no necesitaba una victoria de otros para afrontar una nueva semana sin la sensación de rutina, con la sonrisa de la ilusión que proporciona el saber que la felicidad depende de nosotros mismos y no de lo que hagan los demás.

Me voy a dormir acompañado por ese susurro silencioso que me preguntará qué debo hacer mañana. Yo contestaré: sonreír y buscar la forma de hacer sonreír a los demás, especialmente aquellos cuya felicidad dependa de ellos mismos. Hasta pronto, se acerca la Navidad.

Lunes

14

septiembre 2015

6

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Esas primeras veces…

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

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Será que la maternidad me está redescubriendo el encanto de esas primeras veces…

Será que ver la cara de felicidad absoluta de mi hija cuando se ríe me hace darme cuenta que ninguna sonrisa es tan pura como la de un niño.

Qué tendrán esas primeras veces de experimentar, de vivir, de escuchar…y porqué será que se quedan ahí y no volvemos a sentir con tanta intensidad.

¿Recuerdas cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?

¿Recuerdas cómo te sentiste?

Esa adrenalina, esa incertidumbre,esa capacidad de asombro…

¿Será que a veces lo que se llama “madurez” nos aleja de nuestro yo más intrépido, puro, inquieto, curioso…?

Me quedo con todo lo que hacen sentir esas primeras veces: ese beso, esa mirada, esa sonrisa…y por muchas veces más llenas de primeras veces.

El otro día leía a Jano Galán (gran luchador y gran vividor en el sentido más puro de sabedor de VIVIR la VIDA en su lucha contra la ELA) que decía “no me asusta la muerte. Me asusta no saber vivir la vida”. Y con eso me quedo, con una vida llena de sentimientos puros, de grandes personas que nos acompañan en el trayecto, con la pureza de esas primeras veces…

Martes

1

septiembre 2015

6

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Soñar despierto

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

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En este despertar a la realidad del día a día, qué mejor forma de reiniciar la actividad post vacacional de este blog que transmitiendo las sensaciones cognitivas y sensoriales que he tenido en ese paraíso terrenal de Cal Martí en Sant Llorenç de Morunys. Refugiado del calor sofocante de un verano en llamas, acompañado por aquellos seres tan queridos que resultan imprescindibles en el disfrute de esas dosis de felicidad necesarias para darle un sentido a nuestra trayectoria vital, eché el cerrojo a los insidiosos pensamientos y escribí lo siguiente:

Ante mí, la vista se llena del color cetrino con dominio verdoso de plantas y árboles, del ocre de la tierra y las rocas, del azul auténtico de un cielo que todo lo observa. A medida que avanza el día, las nubes van ganando presencia, en algún momento tendrán que desempeñar su trabajo de mantenimiento de ese cromatismo natural que es necesario conservar más allá del mal llamado progreso.

Unas ráfagas de aire me recuerdan que todo ese entorno está lleno de vida, se mueve, se oye, se siente…

Se me empiezan a cerrar los ojos, los párpados no pueden soportar el peso de tanta realidad natural. Antes del sueño inminente esbozo una sonrisa de agradecimiento. No sé a quién o a qué, pero agradezco que me sea posible soñar despierto y dormir soñando.

No quisiera acabar sin un recuerdo especial a dos muy jóvenes personas que rimaban con el paisaje, naturales, inteligentes… libres. Guillem, la sonrisa infinita, diez años de vida y una vida por delante, nada le frenará porque su talante le identifica con lo importante y no con lo fácil. Pau, siete años de vida y unas perspectivas fantásticas allanadas por el ejemplo de unos padres que han hecho de sus vidas un paradigma para sus hijos. Les ayudarán a no correr tanto, a ir paso a paso y no dejarse llevar por las prisas desordenadas de esta sociedad que nos hace ir a todos, “de puto culo”, ¿verdad Pau?.

Y yo, sigo sonriendo, no me he vuelto loco, me siento feliz, ¿verdad Guillem?

Lunes

3

noviembre 2014

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Respeto a la libertad personal

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Recientemente, en este inicio anacrónico de otoño en el que la caída de las hojas de los árboles no se corresponde con la caída de las temperaturas, mi amigo, “el amigo”, me dio una sorpresa… Cogió el volante del coche y me llevó por un camino que se adentraba en las entrañas de la cada vez más escasa naturaleza. Llegamos ante una casona toda ella y su entorno preñada de naturaleza y con un silencio sonoro en el que apenas se percibían las voces apaciguadas de unos niños entremezcladas con los cánticos de los pájaros que agradecían esa compañía en su hábitat natural.

Niños y niñas de 7,8,9, 10 años, jugaban libremente, aprendían libremente, ordenaban y limpiaban libremente, organizaban y opinaban libremente en una asamblea que yo llamaría: la asamblea de la libertad y el respeto. Nadie les obligaba a ser felices y sin embargo, lo eran.

Tuve una sensación rara, ningún niño o niña me parecían más guapos o grandes que otros, todos me parecían iguales. No había ricos y pobres, todos eran iguales en ese paraíso perdido de la madre Naturaleza.

Habían padres y otras personas mayores celadores anónimos de un orden establecido en base a unos principios y valores basados en el respeto y el amor incondicional. Esos celadores no prohibían nada, cruzaban sus miradas con los niños extendían los brazos o abrían las manos y esos niños comprendían libremente que existe un orden natural, solidario, no preestablecido por dogmas y basado en el sentido común.

Luego hablé con el hijo del amigo, no lo hacía desde hacía un tiempo. Es increíble como en tan corto espacio de tiempo había aprendido tanto. Había aprendido cosas que no te enseñan en los colegios oficiales ni en ninguna universidad, había aprendido a vivir, a respetar, a valorar, a amar, a comprender por qué cantan los pájaros, porque se sienten libres, vuelan en su entorno natural sin una jaula en la que la sociedad actual los expone como símbolo de su propia realidad decadente. Y el hijo del amigo, lo había aprendido y no dejaba de sonreír.

Sí, queridos amigos, otra forma de vivir es posible, otra forma de vivir es necesaria, porque necesitamos seguir sonriendo de una forma natural.

 

Martes

22

julio 2014

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Jamás imaginé…

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

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Jamás imaginé que la vida pasaría a medirse por semanas.

Jamás imaginé amar tanto a alguien que todavía no conoces.

Jamás imaginé que la FELICIDAD con mayúsculas existe, y no sólo esos momentos de felicidad, sino la felicidad como un todo.

Jamás imaginé poder sentir un amor tan puro y eterno, incondicional.

Jamás imaginé sentir qué es formar parte de algo tan mágico.

Jamás imaginé que podrías ayudarme tanto a sentirme tan bien.

Jamás imaginé que sentir vida dentro de ti, podía hacerte sentir tan viva!