Sonrisasforever

Una invitación a la reflexión

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Martes

9

febrero 2016

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Sal al encuentro de la vejez…

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vejez (1)

 

… Encuéntrate a ti mismo.

Es el título de uno de los capítulos del libro que estoy leyendo: Vive con corazón y alma, del Dr. Dietrich Grönemeyer, que más que leerlo lo estoy asumiendo por sentirme totalmente identificado con sus reflexiones.

Incorpora en dicho capítulo, un bello y certero poema de Albert Schweitzer, que se titula Preserva la vejez y que dice así:

 

La juventud no es una etapa de la vida

la juventud es un estado espiritual.

Es el impulso de la voluntad,

la vivacidad de la fantasía,

la fuerza de los sentimientos,

el triunfo del valor sobre la cobardía,

del espíritu aventurero sobre la pereza.

 

Nadie envejece

por haber dejado atrás un número de años.

Uno envejece

cuando se despide de sus ideales.

Con los años se marchita la piel

pero con la renuncia al entusiasmo

es el alma lo que se marchita.

 

Eres tan joven como tu esperanza,

tan viejo como tu duda.

Tan joven como tu confianza en ti mismo,

tan viejo como tu temor.

Tan joven como tu esperanza,

tan viejo como tu desesperación.

 

Mientras el mensaje de la belleza,

la alegría, el atrevimiento y la grandeza,

y los sentimientos lleguen a tu corazón,

¡mientras tanto eres joven!

 

Yo he salido al encuentro de mi vejez y será por eso que me siento joven. Y ahora que me atrevo a ser como quiero ser, voy a permitir que aunque se marchite mi cuerpo mi alma permanezca siempre joven.

Y eso me empuja a sonreír para darle sentido a las arrugas de mi piel.

Lunes

21

septiembre 2015

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JÓVENES VIEJOS, VIEJOS JÓVENES

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

Juventud-Vejez2

Leyendo un libro que se titula: Vive con corazón y alma, del Dr. Dietrich Grönemeyer, me llamó la atención una de las actitudes para el arte de vivir que examina en ese su libro. Esa actitud la define así: “Sal al encuentro de la vejez, encuéntrate a ti mismo”. Y considera, y estoy de acuerdo con él, que la juventud no es una etapa de la vida, sino un estado espiritual.

Mi cuerpo se debilita por el paso del tiempo, lastrado por el cúmulo de circunstancias que convierten el vivir en un difícil sobrevivir. La juventud es calor, sudor, prisas, humo, dudas y también, en muchos casos, un constante soñar dormidos. La vejez es, frío, pausa, certezas, equilibrio, experiencia y también, en algunos casos, miedo. Por eso los viejos a diferencia de los jóvenes, sueñan despiertos.

Los que ya no sirven para trabajar, los que son una carga para la Seguridad Social, los que si tienen algo valen más muertos que vivos, los que dejamos que se sienten para no caerse y tener que mirar a otro lado: ¡¡los viejos!!

Podemos aprender mucho de ellos, tienen más vida vivida que muchos jóvenes juntos arruinada. Aprendamos de esa sabiduría que solo los que han llegado al final con la dignidad de la lección bien aprendida nos pueden ofrecer.

Cuanto más se me quiebra el cuerpo, más se me endereza el alma, me debo estar haciendo viejo.

Pero ya no tengo prisa, y dedico una frase a los más jóvenes y especialmente a mi hijo Jordi, él sabrá el por qué: “Deja que el mundo dé vueltas, no te empeñes en que gire más rápido”.

Y como me siento espiritualmente joven, sonrío, sonrío sin parar, me encanta que se me marquen las arrugas, son muescas que deja la vida que se vive con la intensidad que merece.

Lunes

11

mayo 2015

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Esperpento

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

dibujocara

Salgo a comprar con mi mujer, en el pueblo, y al llegar a la altura de la Iglesia una muchedumbre dispersa nos frena en nuestro decidido camino. Unos pocos (jóvenes) lloran ahogados en su propio silencio. Otros, mayores, ríen. Parece que vienen de una fiesta de despedida. La mayoría, miran, buscan, juzgan, hablan pero ninguno llora. El morbo que produce el dolor ajeno, en estado puro. Un nuevo esperpento global.

Llamado por su silencio me sumerjo con el susurro reparador de esos jóvenes que lloran de verdad aunque no quieran llorar. Todavía son jóvenes, todavía son… verdad.

¡Era muy joven para morir! ¡La vida es injusta! Los típicos tópicos de siempre se oían como eco renovado. Como si hubiera una edad predefinida para morir y la justicia humana tuviera que ver con la justicia divina, si existen ambas o ninguna.

Me viene a la memoria un poema de Rubén Darío que titulaba “Juventud divino tesoro” y que decía:

“Juventud divino tesoro, ya te vas para no volver, cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin querer”.

¡Y cómo dibujar una sonrisa tras este texto y que no sea un emoticono! Pues bien, cuando se quiere sonreír se sonríe y a veces es bueno sonreír sin querer. Hasta pronto.

Lunes

24

marzo 2014

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Juventud divino tesoro

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

divinotesoro

Cuando uno se hace mayor, recuerda esta manida frase: “juventud, divino tesoro”. Y yo me pregunto: ¿qué hicimos con ese tesoro? Unos lo despilfarraron en pocos años, otros no ahorraron nada para cuando ese ahorro valdría un tesoro. Otros nunca fueron jóvenes y de niños pasaron a viejos prematuros. Hay otros jóvenes en la actualidad que no saben cómo invertir ese tesoro, no les sirve para encontrar trabajo, más bien es un lastre. No les sirve para que esta sociedad actual corrupta y vacía de valores, les escuche porque según los “clásicos” no tienen nada que decir. Una juventud mayoritariamente profunda, abandonada, ensordecida, dependiente de la obligada caridad de los padres que pretenden con ello un agradecimiento sumiso.

Estos jóvenes, a los que admiro, primero se esconden tras el humo y cuando alguien les convence que busquen, cuando se desvanezca el humo, no ven nada. Alguien se lo llevó todo y no fueron ellos…

En homenaje a estos jóvenes profundos, quiero acabar con un párrafo desgarrador que tuve la ocasión de leer de uno de ellos que me ha autorizado a hacerlo. Le define a él y a muchos de ellos, es el currículo que la sociedad desconoce,

“Acumulo penas, me fluyen lágrimas por vena, en aquel lugar que te conocí solo crece mala hierba, y eso nunca muere, igual que el dolor, que pasa mucho tiempo hasta que se desvanece. Pero quedan los recuerdos, donde se resucitan besos muertos, sueños ahorcados en el peldaño de tus hombros”.

 Sociedad actual, gobiernos y oposición, dejen de jugar a “tu más y tiro porque me toca”, “en busca de la prima de riesgo”, “póker de mentiras”, “jaque al rey” y otros juegos para tenernos entretenidos buscando culpables. Puestos a jugar háganlo a “en busca del tesoro perdido”. Búsquenlo porque es un divino tesoro que nos puede salvar de la ruina futura.

Va por ti, Dodi, no bajes la cabeza y lucha por ti mismo aunque te duelan las lágrimas que fluyen por tus venas.

Por mi parte, una sonrisa de esperanza y otra de ilusión, forever.