Sonrisasforever

Una invitación a la reflexión

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Lunes

3

marzo 2014

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¿Qué tiempo hace? Como siempre… variable

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

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Qué pregunta más fácil de responder cuando se refiere a un momento concreto o un día determinado. Solo con salir a la calle, sentir frío o calor, mojarte por la lluvia, no ver las nubes tapadas por el sol y sentirte calentado por éste, te permiten saber a ciencia cierta qué tiempo hace hoy, ahora, actualmente.

Pero cuando se refiere al tiempo en general, es obvio que el tiempo es variable: a veces hace sol, otras llueve, hace frío, hace calor…

Haciendo de esta pregunta una metáfora de la vida en que la pregunta se refiriera al grado de satisfacción de cómo nos van las cosas en la vida, también podríamos responder que hay veces que sentimos el frío de la soledad ante las inclemencias, en otras ocasiones sentimos el calor que nos da el sentirnos arropados ante las dificultades. Otras veces, en nuestras vidas, hay más nubes que claros. Hay momentos que amenaza tormenta. El viento nos hace vacilar, la nieve nos paraliza y si llueve nos mojamos. Es deseable, no obstante, que llueva. El agua, limpia, purifica, aclara y anuncia que más pronto o más tarde, volverá a salir el sol.

El otro día un amigo mío, sabedor de mi inestable estado de salud, me preguntó: “¿Cómo está tu estado de ánimo?” Y yo le contesté: “Como siempre… variable”. Y le regalé una sonrisa.

Domingo

1

diciembre 2013

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En Roma aprendí…

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

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Ya han pasado 10 años…7 meses intensos de mi vida en una  de las ciudades más especiales: ¡Roma! 7 meses imposibles de olvidar, 7 meses de aprendizaje, amistades, amores, desencuentros y sobretodo encuentros conmigo misma.

Una beca Erasmus, esa que intentan hacer desaparecer, me dio la oportunidad de una experiencia vital en la que aprendí tantas cosas.

Amigos que se convierten en tu familia, familia más presente que nunca aún en la lejanía…

Todavía recuerdo mis largos paseos por la ciudad eterna, sin mapa, dejándome llevar por los encantos de sus calles, sus plazas, sus fontanas…Los que me conocéis, sabéis que me cambia la cara cuando hablo de Roma. Muchos sentimientos, vivencias, experiencias, aventuras que se resumen en una ciudad.

Recuerdo que me fui en un momento en que necesitaba un punto de inflexión, necesitaba perspectiva, necesitaba encontrarme conmigo misma y aprender a estar sola…

Y es que en Roma aprendí el valor de la amistad, aprendí a disfrutar de mis momentos de soledad, aprendí a compartir, aprendí que no existen barreras, aprendí que los idiomas son una herramienta para comunicarse y que lo que importa es comunicarse, aprendí que la familia está a pesar de los Km. que te separen.

En Roma aprendí que es la esencia lo que nos impregna, lo que nos enamora.

En Roma aprendí a tomar mis propias decisiones, a valorar, a ser consciente que las decisiones de hoy definen nuestra realidad mañana.

En Roma aprendí a observar, a parar y disfrutar, a viajar, a aprender viajando.

En definitiva, en Roma aprendí a no dejar de sonreír, porque siempre hay un motivo para hacerlo.

Siempre habrá un trozo de Roma en mí, ahora cierro los ojos y pienso en mi próxima visita a esa ciudad tan especial, cierro los ojos deseando que llegue ese momento en que bajo del avión y ese olor tan característico me impregna y me recuerda que…per sempre  Roma!

Lunes

15

julio 2013

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¿Quién es?

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

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Tenía muchos años, o al menos aparentaba tenerlos, siempre pedía monedas para poder telefonear de forma insistente y sin aparente respuesta (no disponía de teléfono inteligente) Miraba a su alrededor dibujando una sonrisa falsa que resultaba ser un rictus de significado desconocido. Buscaba con su mirada la de los demás, en un intento por asegurarse de su propia presencia. Pedía una cerveza que consumía con inusitada ligereza. Después, golpeaba la base del botellín intentando apurar hasta la última gota, en clara metáfora de su propia vida. Daba la sensación de estar esperando algo o alguien. Las manos le temblaban en agitado frenesí parkinsoniano. No podía evitar observarlo.

Hace casi dos meses que ya no le veo, jamás escuché el sonido de su voz. Nadie supo decirme nunca quién era. Quizá ha encontrado a quién, o a lo qué esperaba, quizá ha podido, por fin, tener respuesta a sus llamadas. Pero… ¿quién era?

A veces pienso que no era más que un pobre viejo, enfermo de soledad, deseoso de un descanso ganado a costa de vivir, impaciente por dejar de ser protagonista secundario de un momento que ya no era el suyo. Y… si no, entonces… ¿quién era?, o ¿quién es?… bueno… no sé… me voy a dormir, es tarde… ¿o no?