Sonrisasforever

Una invitación a la reflexión

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Lunes

23

noviembre 2015

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Pulsión vital

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

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Acabando otro fin de semana, me dejo llevar por el susurro implacable de mi conciencia, árbitro escrupuloso de mi pulsión vital, esa energía psíquica profunda que orienta el comportamiento hacia un fin y se descarga al conseguirlo.

Qué pena que tanta gente no escuche esa conciencia que existir, existe. Lo que hayan hecho otros, que haya ganado o perdido su equipo preferido, todo aquello que no depende de su acción, marcará el inicio de una nueva semana convertida en rutina cuando los actores son ellos mismos.

Después de escuchar ese sentir insonoro pero perceptible al sentido de la responsabilidad personal, he subido a ver a dos de mis nietas que iluminan nuestra casa este fin de semana. La mayor de ellas, de casi tres años, me ha pedido subirse a mis brazos antes de irse a dormir. Rodeado por sus bracitos y apoyada su cabeza en mi pecho ha conseguido que mi corazón latiera en silencio. El tiempo se ha detenido por unos instantes, he cerrado mis ojos casi sin querer, no era momento de ver, era momento de sentir. Luego ha marchado a dormir con su abuela no sin antes girar su cabecita y con una sonrisa penetrante me ha dicho: “te quiero, Campe”, que es como me llaman los que me conocen y quieren. He pensado que había perdido mi equipo pero no necesitaba una victoria de otros para afrontar una nueva semana sin la sensación de rutina, con la sonrisa de la ilusión que proporciona el saber que la felicidad depende de nosotros mismos y no de lo que hagan los demás.

Me voy a dormir acompañado por ese susurro silencioso que me preguntará qué debo hacer mañana. Yo contestaré: sonreír y buscar la forma de hacer sonreír a los demás, especialmente aquellos cuya felicidad dependa de ellos mismos. Hasta pronto, se acerca la Navidad.

Lunes

2

febrero 2015

0

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Tic tac, tic tac

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

tictac

Estoy observando que últimamente, ese sonido que otrora se relacionaba con las manecillas de un reloj (ahora no hacen ningún ruido, pues son digitales, silenciosos y multiusos) se utiliza para indicar el paso del tiempo o la cuenta atrás del mismo. Incluso, en el día de hoy he visto un anuncio en la prensa digital de una marca de caramelos de menta con ese nombre. Los avispados publicistas han visto la oportunidad de sacar provecho a ese sonido que se está utilizando de forma metafórica en la sociedad actual y en el momento electoral presente. Cualquier día veremos un anuncio por televisión en el que se oirá ese sonido melancólico y una voz que dirá: “ya falta menos tiempo para poderme comer un caramelo tic tac, ¡qué ganas tengo!”.

Yo, ingenuo de mí, he pensado que si ponía ese título a este artículo, lo leeríais más y con mayor interés, aprovechando la coyuntura publicitaria. Pero yo no pienso, con ese título, advertir a nadie ni pretender atraer a compradores compulsivos. Yo solo pretendo transmitir la idea que el reloj de nuestras vidas, del que no sabemos la cuerda que le queda, nos recuerda que no tenemos tiempo que perder y que lo que tengamos que hacer lo tenemos que hacer ya y no esperar que nadie lo haga por nosotros. Y, finalmente, la frase: “La vida no es sólo aquello que nos ocurre, la vida es, sobre todo, lo que nosotros hacemos con lo que nos ocurre. Es la capacidad para disfrutar el momento, el carpe diem. Es la entereza para saber llevar la desgracia, es la lucidez que te permite conocer tu lugar”

Sonrían por favor: tic tac, tic tac.

Lunes

16

junio 2014

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Tiempo para vivir

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

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“La vida no es lo que nos ocurre sino lo que nosotros hacemos con lo que nos ocurre”. Esta frase siempre me ha gustado mucho, me ha ayudado en momentos difíciles y la he utilizado como consejo basado en mi propia experiencia.

Mucha gente piensa que vivir solo es “vivir bien”. Vivir es disfrutar, gozar, satisfacer, sufrir, recordar, doler… El uso que hagamos de todo ello es lo que marcará nuestra “calidad de vida”.

Solapadas en el tiempo, están ocurriendo cosas de signo muy dispar y todas ellas forman parte del vivir. Un hijo que se casa con la felicidad como testigo; una madre que se desvanece entre el recuerdo de lo que fue y la presencia que se agota; la compañía agotadoramente feliz de una nieta con la sonrisa como seña de identidad; el hijo de un amigo, visitador de este blog, quemado por la desgracia de forma prematura; un abrazo atenuado por el tiempo y la distancia que te niegas a perder y te propones recuperar; una familia que se reúne y compromete a seguir haciéndolo en torno a unos recuerdos; palabras que para casi todos no tienen sentido pero que para esa familia significan tanto: “Varas”, “ofe”, “el mejor de los 22”… y tantas otras; la presencia de unos, el estar cuando hay que estar de otros; los amigos que vienen; los amigos que se van… Y todo en el mismo espacio de tiempo.

Entonces, ¿el tiempo es bueno o malo? Mi respuesta está en la frase de inicio: depende de lo que hagamos con lo que nos ocurre en ese tiempo. Yo, no obstante, me he percatado que cuando pensaba que me venían a quitar el tiempo, me he limitado a sonreír y he comprobado que esa ladrona de tiempo se asusta y se aleja… temporalmente. Voy a seguir buscando razones para sonreír, solo necesito tiempo para vivir.

Martes

22

abril 2014

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Me dejo llevar y…

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dejarse llevar

Hace muchos años, un día de primavera, estaba en la terraza de mi casa y me dejé llevar por mis emociones no pensadas. De aquello salió un escrito que permanece guardado en el tiempo.

Recientemente, me ha ocurrido lo mismo y he tenido la necesidad de plasmar en forma escrita esas emociones que, con el paso del tiempo han resultado parecidas pero diferentes…

En esta ocasión, el aire apenas movía la orla del toldo que me protegía del sol que más calienta. Me había aprendido de memoria casi todas las matrículas de los mismos coches que siempre pasaban por delante de casa. Miré enfrente y vi esa casa vecina de la que me sentía huérfano de compañía visual por reciente y prematura pérdida. Pensé en mi presencia y en la virtualidad en la que el tiempo convierte las cosas y los hechos. Recordé que solo existe el presente que solo dura un instante y que lo teníamos que vivir con la intensidad e inteligencia de ir acumulando instantes que conformarían nuestras vidas.

No me gusta recordar, que es pensar en lo que ya no se tiene, prefiero dejarme llevar. Y entonces aparecen los sentimientos afectivos. Pasan ante mí, sin verlos pero sintiéndolos, todos esos seres queridos que forman parte de mi particular carpe diem. No aparece en ningún momento, en ese desfile, ningún personaje adicto de mi rencor. Estoy aprendiendo a vivir el presente con total intensidad. El odio hace daño al que odia, la indiferencia y el olvido duelen al otrora odiado.

Tanto me dejo llevar que sin darme cuenta me quedo dormido. Un joven a todo gas me despierta con susto ruidoso. Compruebo que solo era un sueño temporal, sigo dejándome llevar y observando coches y personas circular delante de la mirada furtiva de un observador. Compruebo nuevamente la ausencia de mi vecino y descarto que fuera un sueño, ya no está, es una realidad. Me sigo dejándome llevar, percibo mi respiración, siento la vida que el tiempo me permite y vigilo de no dormirme… prematuramente. Y, cómo no, sonrío.

 

Lunes

3

marzo 2014

0

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¿Qué tiempo hace? Como siempre… variable

Escrito por , Publicado por Sonrisasforever

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Qué pregunta más fácil de responder cuando se refiere a un momento concreto o un día determinado. Solo con salir a la calle, sentir frío o calor, mojarte por la lluvia, no ver las nubes tapadas por el sol y sentirte calentado por éste, te permiten saber a ciencia cierta qué tiempo hace hoy, ahora, actualmente.

Pero cuando se refiere al tiempo en general, es obvio que el tiempo es variable: a veces hace sol, otras llueve, hace frío, hace calor…

Haciendo de esta pregunta una metáfora de la vida en que la pregunta se refiriera al grado de satisfacción de cómo nos van las cosas en la vida, también podríamos responder que hay veces que sentimos el frío de la soledad ante las inclemencias, en otras ocasiones sentimos el calor que nos da el sentirnos arropados ante las dificultades. Otras veces, en nuestras vidas, hay más nubes que claros. Hay momentos que amenaza tormenta. El viento nos hace vacilar, la nieve nos paraliza y si llueve nos mojamos. Es deseable, no obstante, que llueva. El agua, limpia, purifica, aclara y anuncia que más pronto o más tarde, volverá a salir el sol.

El otro día un amigo mío, sabedor de mi inestable estado de salud, me preguntó: “¿Cómo está tu estado de ánimo?” Y yo le contesté: “Como siempre… variable”. Y le regalé una sonrisa.

Lunes

17

febrero 2014

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¿Por qué no aprendí, maestro?

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Un hombre, encaminado definitivamente al final de su trayectoria vital, y al hacer balance de dicha trayectoria, se percató que ésta había transcurrido sin pena ni gloria. Era un anciano solitario cuya sombra esquivaban los demás. Había seguido los consejos de su Maestro y no le había ido nada bien. Decidió ir a visitarlo: curiosamente, el Maestro, que era mayor, no lo parecía…

– “Maestro, me aconsejaste que si tenía referentes válidos en mi vida, ésta me resultaría menos difícil y más satisfactoria. No ha sido así. Tuve como referencias a los mejores en todos los ámbitos de la vida y no he conseguido dejar de ser un mediocre al que todos evitan porque siquiera he conseguido ser rico. Además ¿te acuerdas de Serafín, ese amigo mío que también acudió conmigo en busca de tus consejos? Él ha triunfado en la vida, la gente le busca y le quiere y se ha convertido en un referente para los demás. Sin embargo, me consta que se ha equivocado muchas veces. ¿Me puedes dar una explicación y decirme qué hago en el poco tiempo que me queda”?

– “Mira, tú quisiste imitar a tus referentes que eran grandes porque habían crecido y evolucionado. La imitación no es evolución, no se puede ser una mala copia de otros por grandes que éstos te parecieran. Tú lo has sido y has dejado de ser tú mismo. Por el contrario, Serafín, se ha limitado a SER A FIN de cuentas él mismo. Sus referentes le enseñaron a crecer porque le demostraron que no se aprende de los éxitos ajenos sino de los errores propios.  Y, sí tienes razón, se equivocó muchas veces, por eso aprendió tanto. Y sobre qué hacer en el poco tiempo que te queda, te recomendaría que sonrías. Puede ser que alguien que te quiera copiar esboce una sonrisa que al menos ayude… a los demás”.

¡Cuánto cuesta recordar los sueños! Quizá éste lo recuerdo porque lo soñé despierto. Sonrían, por favor.